Tras días y días de vagueo bloguero, ya volvemos manos a la obra. Han pasado muchas cosas esta semana. Leti nos ha abandonado por un una oferta mucho más suculenta. Ha marchado de vuelta a España porque empezará el doctorado nada menos que en London! (Esa Letipeti, nos alegramos mucho). La echamos de menos, pero vamos tirando :). Ya hemos acabado el curso de inglés, nos dio un poco de penuca pero la verdad es que teniamos ganas de empezar a trabajar de una vez, aunque se nos están poniendo las cosas un poco difíciles, tenemos que contactar con Patricia (la que lleva las becas en Santander), que aquí se toman las cosas con demasiada pachorra.
Este fin de semana (sábado) hemos ido a Plovdiv, antigua capital de Bulgaria. Fue ocupada por los tracios en el 5º milenio a.c., por los macedonios y después por los romanos (etc), así que es una ciudad con mucho encanto. Fuimos con los gallegos y con la chica italiana, asi que lo pasamos muy bien. Nada mas llegar la ciudad nos encantó, parecia de un país mediterráneo, nada que ver con Sofia. Todo quisqui por la calle, paseando y en las terrazas descansando. Nos encontramos de frente con la mezquita Dzhumaya, del año 1364, y junto a ella las ruinas del estadio romano: una mezcla de culturas que nos encandiló. Un ratito después de llegar nos fuimos a tomar un cafelito a una terraza muy chula a los pies de la Iglesia de Sveta Bogoroditsa.
Después comimos en un restaurante búlgaro muy bonito. Nuestra mesa estaba en una especie de patio interior poblado de nísperos, tuvimos suerte de que ninguno cayera sobre nuestros platos. Total, que comimos por 11 euros muy bien, y con Kamenitza y todo, por supuesto. Por último y con el buche lleno, fuimos a ver el teatro romano, muy bien conservado.

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